Cadenas de Oración
Las cadenas de oración pueden ser buenas. Por medio de las cadenas de oración se busca unir a muchas personas en oración, generalmente por una intención especial. A Dios le agrada que sus hijos se unan en oración. Los laicos pueden también invitar a la oración y pedir que se transmita esa petición en cadena.
El problema no son las cadenas sino las promesas de éxito o amenazas contra quien no las rece que algunos pretenden vincular a estas. Son censurables cuando se vincula a ellas alguna amenaza o imposición (Por ejemplo: si no la pasas te ira mal) o se promocionan a base de promesas de algún bien temporal (Por ejemplo: Si la pasas se te resolverán todos los problemas).
Las famosas cadenas a San Judas Tadeo suelen ser de este tipo y, claro está, el venerable santo no tiene culpa del desvió de algunos de sus devotos.
Dios puede advertir sobre castigos cuando se violan sus mandatos y puede hacer promesas a quienes le obedecen. Pero quien advierte falsamente en nombre de Dios estas cosas es un falso profeta y peca contra el Primer Mandamiento.
Aunque no podemos juzgar la intención de nadie, la Iglesia si tiene la responsabilidad de corregir el error y enseñar a orar. Usted hace bien la botar de la iglesia y de su casa las cadenas de oración que contengan amenazas o promesas. Si encuentra a quien las está propagando, explíquele sus razones de quitarlas con caridad y respeto.
Las cadenas por e-mail presentan un gran problema ya que con frecuencia son un engaño para recoger listas de e-mails. Es mejor ignorarlas, eliminarlas.
