Carta de los Señores Obispos a los fieles

26 de mayo de 2007

Queridos fieles:

La paz del Señor les acompañe.

Por los medios noticiosos se ha llegado en estos días al conocimiento público de alegaciones de ex-miembros de la Asociación de la Virgen del Rosario del Pozo, acerca de prácticas ascéticas y castigos que el cuerpo rector de la Asociación ha estado imponiendo a sus seguidores inmediatos.

Algunas ex-promulgadoras han ofrecido impactantes testimonios del abuso sexual a que fueron sometidas.

La Conferencia Episcopal Puertorriqueña atendió desde el año 1953 a las pretendidas visiones y mensajes en Sabana Grande, y después de un profundo estudio de toda la problemática envuelta en torno a la llamada Misión de la Virgen del Rosario del Pozo, en varias ocasiones desautorizó su promulgación y en el pasado mes de noviembre de 2006 publicó una Carta Pastoral sobre la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo”, (El Visitante, 19 al 25 de noviembre de 2006), reiterando no existir constancia del carácter sobrenatural de las apariciones, y que, para efectos eclesiales, la llamada Misión de la Virgen del Rosario del Pozo había dejado de existir como asociación desde el año 1987.

La Carta Pastoral, reafirmada por el Decreto de la Congregación de la Fe, prohibe explícitamente a los líderes de la Misión de la Virgen del Rosario del Pozo continuar difundiendo la devoción, reclama a dichos líderes abstenerse de prácticas ascéticas particulares, y les prohíbe difundir doctrinas ocultas, reservadas o confidenciales, que no tuvieran el carácter público propio de la fe católica.

Los testimonios publicados recientemente ponen en tela de juicio al vidente y a las “columnas” de esta Misión y denuncian una serie de prácticas humillantes para la dignidad humana, castigos corporales, y controles mentales y psicológicos a que eran sometidos las 24 horas del día en algunos casos.

Los Obispos sentimos un dolor muy grande por todo lo ocurrido y nos solidarizamos con las víctimas a las que recordamos que el Decreto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, emitido en 2002, liberó a todas las personas de las promesas (o juramentos religisos) emitidos.

Como Padres y Pastores, acogemos a todas las personas dispuestas a participar de la vida y de la fe promulgada por la Iglesia, y deseamos acompañarlos en el proceso de recuperación y equilibrio espiritual necesarios.

Los Obispos siempre hemos deseado saber toda la verdad, y que se sepa toda completa por el bien de las almas, ejerciendo el deber de corregir y prevenir los abusos en la práctica religiosa, evitando extremismos y abusos contra las personas con la excusa de una falsa devoción.

Sólo el análisis sereno de los hechos a la luz de la fe y del Magisterio de la Iglesia, Madre y Maestra, acompañado de la oración, puede ayudar a que la genuina devoción a la Virgen, tan entrañable en la Iglesia, salga purificada y reforzada.

Les bendecimos sus Obispos,

+ Roberto González, O.F.M.

  Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico

  Presidente de la CEP

+ Félix Lázaro, Sch. P.

  Obispo de Ponce

  Vicepresidente de la CEP

+ Iñaki Mallota, C.P.

  Obispo de Arecibo

+ Ulises A. Casiano

  Obispo de Mayagüez

+ Rubén González, C.M.F.

  Obispo de Caguas