Decálogo del Conductor
Presentado el documento Orientaciones para la pastoral de las rutas y calles
El Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes del Vaticano ha presentado un decálogo especial, "a semejanza de los Diez Mandamientos" en el que se definen las principales normas que deberían seguir todos los conductores para evitar los accidentes de tráfico.
Entre otros, figura la norma de que el automóvil no sea una "expresión de poder y dominio", evitando así que se convierta en "ocasión de pecado". Además, la Iglesia insta al conductor a sentirse "responsable de los demás", precisando que "en la carretera, "(se debe) tutelar la parte más débil", según detalla la novena norma.
En el campo de la prevención, invita a ejercer "la cortesía, la corrección y la prudencia", que son los medios necesarios para "superar los imprevistos" -tercera norma-. Asimismo, precisa que hay que "convencer" a los conductores, especialmente a los más jóvenes, "a que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo" -sexta norma-.
El documento, que fue presentado por el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el cardenal Renato Raffaele Martino, y el secretario de este mismo organismo, Agostino Marchetto, señala, no obstante, que este decálogo es sólo indicativo y "se podría formular también de otros modos".
A lo largo de las 'Orientaciones para la pastoral de la carretera', la Iglesia insiste en la obligación de respetar las normas de circulación y a no ver en ellas "una limitación de la propia libertad".
El Vaticano propone un "decálogo del conductor", a semejanza de los Diez Mandamientos.
El primero es "No matarás;
El segundo, "La ruta sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal;
El tercero, "Cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos;
El cuarto "Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente
El quinto, "El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado".
El sexto "mandamiento del automovilista" es "Convence con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son a que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo";
El séptimo, "Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes" y
El octavo, "Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón".
El noveno reza "En la ruta tutela al más débil"
El décimo, "Siéntete tú mismo responsable de los demás".
Ante el "preocupante" número de accidentes, el Vaticano propone una "educación callejera" que tenga en cuenta "saber lo que hay que hacer, conscientes del peligro y de la responsabilidad y obligaciones tanto de los conductores como de los peatones".
Aboga por la educación en este campo de los niños, por el papel de las escuelas y de la familia.
Visto que cada vez se desplazan más personas, son más los transportistas y las familias que viajan, el Vaticano propone una "pastoral de la ruta", que entre otras contemple apoyo espiritual, la instalación de capillas fijas o móviles en nudos de autopistas o centros cristianos de atención a los viajeros.
El documento resalta que no está de más que el viajero se haga la señal de la cruz antes de emprender un viaje, ya con ese signo "nos entregamos directamente a la protección de la Santísima Trinidad".
Asimismo señala que también es fructuoso orar y rezar el rosario durante el viaje.
