El "Feng Shui"

¿Qué es el Feng Shui?

El feng shui es brujería china basada en la conocimiento de los elementos de la naturaleza y pretender manipularlos para armonizar corrientes de "energía" positiva ó negativa (chi) en un espacio determinado, se utilizan amuletos, adornos, colgantes, deidades chinas, astrología china, etc.


Un católico NO debe usar el feng shui, pues es una practica mágica, idolatría y supersticiosa, la Sagrada Escritura nos enseña desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento que todas éstas cosas ofenden a DIOS.


Algunos creen que el Feng Shui es simplemente un estilo de decoración con cierto toque 'oriental' o 'ecológico', y que, por lo tanto, no tiene nada que ver con la fe católica ni plantea nada que se oponga a ésta. Pero el asunto no es tan simple. El Feng Shui es una manera de visualizar la realidad que implica, en primer lugar, creer que en determinado espacio (casa, oficina, etc.) existen buenas y malas 'energías' que uno debe y puede dominar si emplea los materiales, colores, texturas, etc. adecuados. Cambia de lugar la puerta de entrada, coloca esa planta en aquel rincón, pinta de tal color la pared y despreocúpate: todo te irá de maravilla. El problema es que se pone el acento en la propia persona, que piensa que puede mandar en su entorno y asegurar así su propio bienestar. Esto invita a la autosuficiencia, a creer que no se necesita a Dios.

Muchos que practican el Feng Shui viven obsesionados por conseguir aquello que supone le traerá buena 'vibra', pues la han sugestionado respecto a que no puede trabajar o relajarse si no la rodean determinados elementos, colores, etc. Todo ello le hace perder su paz interior y su libertad: se vuelve esclava de su 'gurú' o consejero y de las cosas que éste le manda colocar en su casa. Y cabe decir que abundan los supuestos 'expertos' en Feng Shui que no son otra cosa que vendedores de tiendas de decoración que hallaron un nuevo modo de obtener jugosas comisiones: convenciendo a ilusos de que esos adefesios que les ofrecen (artículos que no se habían vendido ni en rebaja) son 'buenísimos' para 'espantarles' las 'malas vibras'.


En conclusión: 

Querer crear un ambiente agradable en la casa o el trabajo puede ser positivo siempre y cuando se tome simplemente como una cuestión meramente decorativa, no como un medio para asegurar que nos vaya 'bonito' por estar en un lugar 'bonito'. Nunca hay que olvidar que Aquel que nació en Belén en una cueva oscura que se iluminó con Su luz, es capaz de iluminarnos con Su amor y Su gracia sin importar si nos rodea la oscuridad o la belleza; y que depende de Dios, no de nosotros, cuanto somos y logramos alcanzar.