Ministros de la Eucaristía

Hoy día, y cada vez con más frecuencia, los laicos, con una adecuada preparación, pueden llegar a ser Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, y así ayudar en las iglesias y colaborar con los sacerdotes a la hora de llevar la Sagrada Comunión a los enfermos.

Para los laicos esto significa también vivir la fe de modo más activo y consciente, recogiendo el fruto del talento recibido del Señor. Ser Ministros de la Eucaristía significa, pues, potenciar el propio compromiso apostólico, perfeccionar la obra de catequesis, y transformarla, según la expresión de Juan Pablo II, en una verdadera nueva evangelización, de la que la sociedad de nuestros días siente una necesidad cada vez mayor.

MINISTROS DE LA EUCARISTIA

::::: 2008 :::::

Sixto Antonio Rodríguez

Daisy Pastora Vega

Margot Camacho

Carmen Valentín

José Luis Vidro

Luis Reyes

Edna Mercado

Jorge Luis Rivera

Carmen M. Ortiz Félix

Ramón Velázquez Quirindongo

Salvador Rivera Vega

Eliselina Rosario Irizarry

Heriberto Jusino López

Gloria Jusino

Luis Vélez

Luis Martínez

Lucy Ortiz

Milton Ortiz

Aníbal Santiago

Arcángel Vega

Carlos Manuel Rodríguez

Celia Báez

Armando Sanabria

Wilfredo Olán Mercado

Leyda Montalvo

Carmen Vélez

Awilda Cintrón Vázquez

Alejandro O. Méndez

Confesora González

Pablo Báez

Miguelina Figueroa

Vidal Albino

Delia Fortis

María Argelia Rodríguez

José Isaac Rivera

Alba Pacheco

Aníbal Vega

Ana Hilda Román

Luis E. Vidro Vázquez

Dannette A. Riopedre Silva

Rosalía Santiago

Paula Ramos

Los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía servimos en nuestra comunidad de dos maneras: llevamos la Sagrada Comunión a las personas que así lo solicitan (enfermos, ancianos, o cualquier otro que no pueda participar por sus propios medios de la asamblea dominical), y también la distribuimos durante las Celebraciones Eucarísticas (cuando es necesario).

 

La Eucaristía es el centro de la vida de una Parroquia. Así lo entendemos y por ello servimos, intentando todos los días dar testimonio de Jesús Resucitado.

Nos reunimos cada mes, para compartir la oración común, recibir temas de formación y las tareas propias al ministerio.

Todos los años los ministros deben ser confirmados en su ministerio. El ministerio es tan antiguo como la vida de la misma iglesia. Alrededor del año 150, San Justino Mártir, relata refiriéndose a la celebración de la Eucaristía: "Y una vez que el sacerdote ha dado gracias y aclamado todo el pueblo, los que entre nosotros se llaman "ministros" o "diáconos", dan a cada uno de los asistentes parte del pan y del vino sobre los que se dijo la acción de gracias y lo llevan a los ausentes."