Monseñor Arizmendi (2)

Tomado de “El Obispo Juan Alejo de Arizmendi” de Fray Mario A. Rodríguez León, OP

SAN ISIDRO LABRADOR DE SABANA GRANDE:

Hacia el 1800, existía en Sabana Grande Arriba una pequeña iglesia bajo la advocación de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza que era”ayuda de parroquia” de San Germán. La iglesia fue erigida en 1811 con cura propio, sacristán y mayordomo de fábrica.[103] Para junio de 1813, el Obispo Arizmendi la erigió como parroquia independiente, siendo su primer párroco el P. Martín Antonio Borrelly.[104] En 1814, Arizmendi visitó Sabana Grande[105] La de Sabana Grande fue la última iglesia parroquial establecida por el Obispo Juan Alejo de Arizmendi con fecha de 9 de enero de 1814.

[103] P. Tomás de Córdoba: Memorias de la isla de Puerto Rico (86), p.226.

[104] P. Ifigenio Rodríguez: “Algunos datos históricos sobre los orígenes de la parroquia de Sabana Grande”, El Pueblo, 15 de mayo de 1940, p.5.

[105] Véase Cap. XV, La segunda y última visita pastoral.

Fragmentos Segunda “Visita Pastoral” Mons. Arizmendi:

Es posible que el Obispo saliera de Yauco con destino a la Vicaria de San Germán el 16 de diciembre de 1813. En su trayecto hizo morada en Sabana Grande, lugar que erigió en parroquia independiente de San Germán el 9 de enero de 1814.[111] El mismo día de su llegada a Sabana Grande administró la confirmación a 650 personas. Por no existir condiciones para que el obispo y su comitiva de once personas pudieran permanecer por más tiempo en Sabana Grande, se vio forzado a dirigirse a San Germán; pero consciente de que mucha gente pobre no podía llegar hasta San Germán para recibir la confirmación, visita nuevamente a Sabana Grande. Con paternal afecto, manifestó su gran amor por el pueblo de Dios reunido describiéndose como “un prelado que os ama con prefecta caridad”.[112] El 9 de enero de 1814 confirmó en Sabana Grande a 344 personas y regresó por la tarde a la Vicaria de San Germán. A su llegada a San Germán de Auxerre, la salud de Juan Alejo de Arizmendi desmejoró considerablemente, razón por la que permanece en dicho lugar por un tiempo prolongado, atendido por sus familiares que lo acompañaban. Su enfermedad y su deterioro físico no impiden que el obispo desfallezca en su celo apostólico; antes bien, con gran sentido de responsabilidad pastoral, continió sus múltiples trabajos y su largo recorrido.

 

[111] Norberto Lugo: Conferencia histórica sobre Sabana Grande. Ateneo Puertorriqueñ, junio de 1988.

[112] I. Gutiérrez del Arroyo: “Su Ilma. El Dr. D. Juan Alejo de Arizmendi” (72) p.15